El caserío, edificio que alberga nuestro hotel, es un espacio sagrado para el pueblo vasco. Significa más que una vivienda ya que es donde sus moradores están unidos a sus antepasados. Como lo define el arqueólogo y antropólogo José Miguel de Barandiarán, la casa es “Tierra y albergue, templo y cementerio, soporte material, símbolo y centro común de los miembros vivos y difuntos de una familia”.

Siguiendo este cauce, en el hotel Urune, hemos querido personalizar las habitaciones y para ello hemos tomado elementos de la rica mitología vasca, producto de toda una evolución que parte de creencias y ritos desde la prehistoria hasta hoy, dejando huellas a través de leyendas, tradiciones y folclore.

Las narraciones aparecen salpicadas de genios, divinidades de la tierra y el cielo, mitos solares y lunares.

Así, cada una de las habitaciones guarda toda una historia que da sentido a su nombre, historia que deberá descubrir quien se aloje en ella.

Como aperitivo, os avanzamos un fragmento de una historia que abre las puertas a este mundo mágico:

«Hace miles y miles de años, cuando las personas empezaban a poblar la tierra, no existían ni el sol ni la luna y éstas vivían en constante oscuridad, asustadas por los numerosos genios que salían de las entrañas de la tierra en forma de toros de fuego, caballos voladores, enormes dragones…

La humanidad, desesperada, decidió pedir ayuda a la Tierra.

– Amalur (madre Tierra) –le rogaron– te pedimos que nos protejas de los peligros que nos acechan constantemente…

La tierra estaba muy atareada y no hizo caso, pero tanto y tanto insistieron que al final les atendió:

– Criaturas, me pedís que os ayude y eso voy a hacer. Crearé un ser luminoso al que llamaréis Luna.

Y la Tierra creó la Luna…»